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Guía · Coaching

Cómo preparar tu primera sesión de coaching

Veinte minutos de preparación para llegar con foco y sacarle partido a una hora que casi siempre se pasa volando.

· 7 min de lectura

La primera sesión no es un examen ni una entrevista. Es una conversación en la que tu coach intenta entender qué quieres cambiar y si puede ayudarte a lograrlo. Cuanto más claro llegues, más pronto pasan ustedes a lo útil: trabajar.

No necesitas tener todas las respuestas. Necesitas llegar con tres cosas.

1. Un tema, no una lista

Es tentador llegar con todo lo que te pesa: el jefe, la oferta de otra empresa, el cansancio, el miedo a equivocarte. Elige un tema para esta primera sesión. Un buen test: ¿lo podrías explicar en dos frases?

  • "Me ofrecieron liderar un equipo y no sé si quiero."
  • "Llevo seis meses sin sentir que avanzo y no sé por dónde empezar a cambiarlo."

Si todavía no puedes formularlo así, no pasa nada. Escribe lo que tengas y dilo tal cual: "Todo me parece importante y no sé por dónde entrar" ya es un punto de partida.

2. Cómo se vería "salir bien"

Pregúntate: ¿qué me gustaría tener al terminar esta sesión? No hablamos de resolver tu carrera en una hora, sino de algo concreto y alcanzable:

  • una decisión más clara,
  • una conversación pendiente que ya sabes cómo abordar,
  • dos opciones comparadas con criterios propios,
  • o simplemente haber puesto en palabras lo que te pasa.

Decirle esto a tu coach al inicio orienta toda la sesión.

3. Los datos mínimos del contexto

Tu coach no conoce tu empresa, tu equipo ni tu historia. Anota, en pocas líneas:

  1. Dónde estás hoy (cargo, años de experiencia, tipo de organización).
  2. Qué ha pasado en los últimos meses que te trajo hasta aquí.
  3. Qué has intentado hasta ahora y qué resultado tuvo.

No hace falta un relato completo. Lo que falte, lo preguntará.

El día de la sesión

  • Conéctate cinco minutos antes. Prueba cámara, audio y conexión sin apuro.
  • Elige un lugar donde nadie te interrumpa. Si trabajas desde casa, avisa que estarás ocupado una hora.
  • Ten a mano tus notas, pero no las leas como guion. Sirven de apoyo, no de libreto.
  • Cierra el correo y el chat. La atención dividida se nota, y mucho.

Durante la sesión

Responde con honestidad, aunque la respuesta no te deje bien parado. Un coach no te juzga: trabaja con lo que es real. Si algo no te hace sentido, dilo. Si una pregunta te incomoda, probablemente apunta a algo importante.

Y al final, antes de despedirse, pregúntate: ¿qué me llevo y qué voy a hacer esta semana? Una acción pequeña y con fecha vale más que diez buenas intenciones.

Después

Dedica diez minutos ese mismo día a anotar lo que se te quedó resonando y el compromiso que asumiste. En tu espacio de STRIDE puedes registrar tus tareas y revisarlas antes de la siguiente sesión.

Si aún no has elegido coach, empieza por el diagnóstico: en cinco minutos te sugiere perfiles que calzan con lo que buscas.